
Pregúntale a muchos neoyorquinos y te dirán que el otoño es la mejor época en la ciudad: aire fresco, luz dorada y el mejor clima del año para caminar. Así le sacas el máximo, con lo esencial incluido.
¿Nunca has ido? Dale uno o dos días a los clásicos, Times Square, compras en la Quinta Avenida, Bryant Park y el horizonte desde el Top of the Rock o el Empire State. Veánlos una vez, y luego déjame llevarte a las zonas pequeñas donde Nueva York cobra vida.
El otoño es la mejor época para comer. Recorre SoHo y Little Italy para una aventura gastronómica, y elige tu nivel, un clásico como Peter Luger o Katz’s Delicatessen, o una cena con estrella Michelin. La temporada de restaurantes acogedores es la mejor temporada.
El otoño en Nueva York corre contra reloj. El follaje llega a su pico de finales de octubre a principios de noviembre, el fin de semana del desfile llena los hoteles con meses de anticipación a tarifas de temporada, y las mesas que todos quieren se liberan justo a los treinta días y desaparecen esa misma mañana. Yo vigilo esas ventanas para que consigas las habitaciones, las reservas y el momento justo en vez de ir persiguiéndolos.
Nueva York premia a quien equilibra los íconos con los barrios y asegura las mesas y los espectáculos que hacen el viaje, sobre todo entrando a la ajetreada temporada de fiestas. Te alojo bien, manejo las reservas y armo un Nueva York de local. ¿Vienes en otra época? Mira Nueva York en verano y Nueva York en Navidad.
Los favoritos de una local: hoteles, comida y bares del Viejo San Juan, El Yunque y las islas.
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